Manual para ser rarito (y no morir en el intento) debería ser un relato corto, pero no es mi especialidad (los prefiero de más de mil palabras),  para aprovechar la iniciativa de mi compañera Merche, de Bloguers. Se trata de escribir un pequeño texto sobre tu frase preferida. Puedes ver más información sobre esta idea/propuesta aquí.

El catálogo de lo normal. Introducción

¿Normal?, ¿Qué es normal? —murmuró Julia, observando desde la fila del supermercado a un señor que llevaba cinco litros de mayonesa industrial y dos bolsas de pan de molde.

Lo normal —pensó— era precisamente eso: prepararse para el Apocalipsis de los sándwiches.

Julia no era normal. Lo sabía desde pequeña, cuando sus compañeros de colegio coleccionaban tazos y ella coleccionaba envoltorios de chicles con errores de impresión. No por rebeldía, sino porque le fascinaba que un Bubbaloo pudiera salir con la palabra «Ubbaloo» y nadie, excepto ella, lo notara.

“Lo normal es lo ordinario, lo mediocre”, recordaba, de una taza con frase de Oscar Wilde, que compró en un mercadillo. La taza se rompió a la semana, por supuesto, eso sí fue bastante normal.

El club secreto de los «anormales»

A cierta edad, Julia, dejó de intentar encajar. En su lugar, empezó a buscar personas que no encajaran con tanto esmero que parecieran errores de diseño humano.

Así nació El Club de los ligeramente extraños.

La primera reunión fue en un café donde ninguna lámpara funcionaba y el camarero tomaba pedidos en latín. Solo asistieron tres:

  • Una mujer que horneaba galletas en forma de riñón humano. “Los corazones están sobre valorados”, explicó.

  • Un hombre que coleccionaba llaves de casas ajenas. “Por la poesía de no saber qué abren”, dijo.

  • Y Julia, harta de fingir interés por las hipotecas.

El acta fundacional, escrita en una servilleta, declaraba:
“Rechazamos la normalidad como deporte de masas. Viva lo raro”.

Los peligros de no ser normal

El problema de ser diferente no era la soledad. Eso era un lujo. El problema real era que el mundo estaba diseñado para la gente normal:

  • Ropa “de tu talla” que no es tu talla.

  • Conversaciones que empiezan con “¿A qué te dedicas?”, como si no pudieras responder “A mirar semáforos hasta que cambian de color”.

  • Currículos (hojas de vida) que consideran un año sabático como una plaga medieval.

Julia había intentado encajar. Se compró un pantalón beige. Fue a un afterwork (actividades sociales que se realizan después del trabajo). Escuchó, a un desconocido, explicarle por qué las criptomonedas eran el futuro. Duró quince minutos antes de fingir una llamada urgente de su dentista (lo cual era cierto: debía un empaste desde hacía un año).

Cómo identificar a un raro

Julia, en su investigación amateur, detectó señales infalibles:

  • Se ríe solo en un cine, en un momento que no es gracioso para nadie más.

  • Pregunta “¿y si…?” antes de que termines de explicar algo.

  • Tiene más libros sin leer que plantas vivas (y casi todas las plantas en coma).

  • Considera éxito “haber visto llover en tres continentes distintos”.

Los raros no, siempre, son excéntricos a simple vista. Algunos parecen normales… hasta que mencionan que coleccionan frases escuchadas en transporte público, clasificadas por tipo de locura.

El día que Julia fue demasiado normal

Un martes gris, Julia, decidió ser normal, a propósito, como experimento social.

Se levantó a las 7:00.
Tomó café sin azúcar, “como la gente seria”.
Fue al trabajo, sin mirar por la ventana, solo la pantalla del móvil, siguiendo las normas invisibles.

En la oficina:
—¿Cómo estás? —preguntó un compañero.
—Bien, gracias —respondió Julia, aunque había pisado un charco y se había empapado un zapato.

No dijo nada fuera de contexto, no improvisó, no confesó su odio a los emojis con lágrimas de risa.

Por la tarde, sintió que le había crecido encima una capa de aburrimiento, como moho. Llegó a casa, escribió “Nunca más” en un papel y lo pegó en la nevera junto a la lista de compras.

Ser normal es seguir un tutorial de YouTube sin adelantarlo 💫 Seguro, predecible… y mortalmente aburrido 🔐 Julia lo entendió: lo raro no se cura, se celebra 🥂 #ProyectoSocialbytes #ManualParaSerRarito #VivaLoExtraño Compartir en X

Las consecuencias felices de ser «anormal»

Manual para ser raritoSer rara le dio problemas, pero también regalos:

  • Amigos que la entendían sin traducción simultánea.

  • Un viaje a un pueblo para ver una escultura de un pez volador que nadie visitaba.

  • Un romance con alguien que consideraba cita perfecta recorrer ferreterías antiguas.

Oscar Wilde tenía razón: la vida pertenece a los raros. Mientras los normales esperan algo memorable, los raros están demasiado ocupados inventándolo.

Epílogo provisional: Cómo incomodar a un normal

Julia descubrió que su rareza incomodaba de forma poética.

En una boda:
—¿Y para cuándo el tuyo?
—Estoy esperando a que mi otra personalidad me lo proponga.

En la oficina:
—Deberías sonreír más.
—Lo guardo para ocasiones especiales: funerales y eclipses solares.

Lo normal podía ser seguro, sensato, funcional… pero para Julia seguía siendo mediocre o superficial. Y aunque no le daba superpoderes, sí le daba historias.

El Manifiesto Antinormalidad

Manual para ser raritoUn viernes, un vecino le preguntó:
—¿No piensa pintar su puerta de un color más… neutro?
—No, prefiero que los repartidores de pizza la vean desde Marte.

Ese día decidió liberar a la ciudad del yugo de la normalidad. Imprimió 200 copias de su Manifiesto Antinormalidad:

“Dejen de disfrazar su miedo de prudencia.
Lo normal es un mueble del gigante escandinavo: práctico, barato y diseñado para romperse en silencio.
Abracen lo raro. Si no lo tienen, deberías inventarlo.
Julia, presidenta vitalicia del Club de los Ligeramente Extraños.”

Salió con un megáfono prestado (que sonaba como un pato) y lo leyó en la plaza central.

Resultados inmediatos:

  • Una señora rompió a llorar: “Siempre quise teñirme el pelo de verde musgo”.

  • Un oficinista se quitó la corbata y la usó como cinta para el pelo.

  • Un adolescente repartió pegatinas con la frase “La mediocridad no es mi talla”.

La policía apareció, no para arrestarla, sino para invitarla a leerlo en la comisaría.
La televisión local la entrevistó: “La mujer que declaró la guerra a lo normal”.

En dos semanas, el club pasó de tres miembros a ciento ochenta y dos. Había talleres de risa en funerales, rutas por edificios feos y noches de lectura de instrucciones absurdas.

Julia había iniciado, sin querer, una revolución. Y como toda buena revolución, empezó con algo simple: decir que lo normal no merecía tanto respeto.

Última advertencia, mi frase preferida

Desde entonces, cuando alguien dice “hay que hacer las cosas como siempre”, suele escucharse, desde algún rincón, una carcajada sarcástica que suena a Julia.

No es que el mundo haya dejado de ser normal…
Es que ahora todos saben que lo normal es solo un disfraz barato. Y debajo, todos tienen algo raro escondido, esperando su momento.

Y sí, esta es mi frase:

Tarjeta redes Ricardo

Conclusiones

Ser normal es como seguir un tutorial de YouTube sin saltarse ni un segundo: seguro, predecible… y muy aburrido. Julia nos recuerda que lo “raro” no es un defecto, sino un recurso natural renovable que, bien usado, convierte la vida en un experimento continuo.

La normalidad viste cómodo, pero la rareza baila descalza. Y sí, ser diferente incomoda, provoca cejas levantadas y silencios incómodos, pero también abre puertas a experiencias y personas que la rutina jamás te presentará.

💡 Consejo: si tu rareza es un pequeño animal que vive dentro de ti, no lo encierres para agradar a los demás.

  • Sácalo a pasear, ponle correa de lentejuelas y preséntalo en sociedad.
  • Los normales se adaptarán… o te dejarán en paz, lo cual es igual de bueno.
  • Porque, al final, lo peor que te puede pasar en esta vida no es ser raro. Es ser irrelevante.

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Por Ric

Bloggero, Técnico Superior en Internet y Comercio Electrónico, Administrador de sistemas, en mi vida laboral, reconvertido a Social Media Marketing Trabajo en Redes Sociales y Marketing Digital desde el año 2013 Asesoro y colaboro para que el mundo de los negocios digitales sea más accesible a las personas emprendedoras. Para ello estudio y humanizo tu Marca, seas empresa o freelance, y te aporto las estrategias necesarias para conseguir tus objetivos de la manera más sencilla posible "En mi opinión, normal es solo lo ordinario, lo mediocre. La vida pertenece a aquellos individuos raros y excepcionales que se atreven a ser diferentes"

2 comentario sobre «Manual para ser rarito (y no morir en el intento)»
  1. Hola, Ric, ¡vivan los raros y sus rarezas! Jajajajaja, muy bueno el artículo. Julia no era la rara, los normales eran los raros… No se puede ser normal en esta vida tan rara que tenemos, ¡qué aburrimiento! Hay que ser raro y hacer cosas raras, debería estar promulgado por ley, decreto y demás, en la misma Constitución mundial (en la de España no, que esta es muy simple, en la mundial).
    Muchas gracias por la mención. Me alegra que el estreno de sección y los microrrelatos para una cita te hayan inspirado, aunque lo tuyo no haya sido un microrrelato, no pasa nada, cada uno lo puede adaptar a su gusto.
    A ver si se me ocurren más ideas raras y tomas ejemplo, jeje, así ganamos todos (en risas, por supuesto, que es de lo que se trata).
    Un abrazo. 🙂

    1. Hola Merche

      ¿Sabes que? Es bueno hacerse mayor, ahora ya no te tienes que preocupar por tratar de encajar, es nuestro tiempo, cuanto más viejo, más pendejo, a las personas les gustan los raros, solo es que no se atreven a serlo.
      El tiempo pasa y los raros nos vamos juntando, solo es cuestión de tiempo encontrar una rara, con la que compartir, con la que pueda reír de los esfuerzos de la gente que se empeña en encajar en una sociedad superficial y más preocupada por el qué dirán que por su propia vida, es decir, más pendiente de la vida de los demás que de la suya.
      Encajar, amiga mía, para mí, se acabó, y me da mucha alegría escribir este tipo de artículo, de hecho, creo que se ha notado el cambio en mi Blog, en este año, o así lo pretendo.
      Muchas gracias por todo compañera, y te ruego sigas con estas poderosa iniciativas, ¡un abrazo grande! 👍😁⭐

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