Digital si, pero sano, mantén el equilibrio entre la vida digital y tú bienestar es un artículo de opinión. Hoy más que nunca vivimos inmersos en un mundo digital fascinante y lleno de oportunidades, pero que
también puede resultar abrumador con mucha facilidad, sin que siquiera nos demos cuenta de ello. Lo que
ocurre es que poco a poco hemos ido asumiendo en nuestra vida diaria conceptos como las notificaciones
constantes, redes sociales a todas horas, los correos en el teléfono móvil, reuniones virtuales o reaccionar
a cualquier mensaje al instante, como algo natural.
Digital si, pero sano, cuidado con lo digital
Reconoce el impacto de la sobre-exposición digital
Con esta presión constante que nos transmite la sensación de tener que estar “siempre conectados”, es muy sencillo que nuestro bienestar personal pueda quedar relegado a un segundo plano. Que esto ocurra no es, por supuesto, nada deseable, por lo que aquí
queremos compartir algunas claves para ayudarte a encontrar un equilibrio entre tu vida digital y tu bienestar personal.
- Uno de los primeros pasos para empezar a equilibrar tu vida digital es reconocer de que maneras el uso excesivo de los dispositivos puede llegar a afectar tu salud. Una serie de alteraciones tanto físicas como emocionales, que han sido englobados recientemente bajo el término de fatiga digital, han empezado a afectar a una gran parte de la población mundial debido a nuestro estilo de vida actual.
- Los signos de alarma más frecuentes pueden abarcar desde la fatiga visual, ojos irritados, dolores de cabeza frecuentes o dolores de espalda a consecuencia de las malas posturas, además de alteraciones del
sueño, problemas de concentración o disminución en nuestra productividad. - Para prevenir la fatiga digital, aunque controlar el tiempo de uso de nuestros dispositivos sea un buen comienzo, no suele ser suficiente. También debemos analizar e identificar como nos sentimos después de pasar horas frente a una pantalla y tomar medidas al respecto.
Digital si, pero sano, establece límites claros
Si tu tiempo fuese un presupuesto ¿que porcentaje de ese presupuesto estarías dispuesto a invertir en redes sociales, correos electrónicos o streaming?
Es recomendable que establezcamos horarios para desconectarnos y que una vez establecidos, los cumplamos a rajatabla. Por ejemplo:
Designemos momentos libres de pantalla a lo largo de nuestro día, como por ejemplo durante las comidas o desde un tiempo determinado antes de dormir. Y por supuesto, desterremos el teléfono móvil de nuestra mesilla de noche.
Durante el tiempo en el que si estemos inmersos en nuestra vida digital, cada 20 minutos
aproximadamente conviene que apartemos la vista de la pantalla durante al menos 30 segundos, enfocándola en un punto u objeto a unos 5 o 6 metros de distancia para prevenir la fatiga visual.
Digital si, pero sano. Programa actividades fuera del entorno digital
Una de las mejores maneras de contrarrestar el impacto que la vida digital pueda tener en nuestro
bienestar personal, es procurar equilibrarla con actividades analógicas. Dedicar un rato al día a la lectura
de ese libro que hace tiempo nos apetecía leer, dar un paseo al aire libre, salir a tomar un café con amigos
o simplemente disfrutar del silencio. Cualquier cosa que nos resulte placentera vale para recargar pilas y
volver a conectar con nosotros mismos.
Convierte la desconexión en un hábito
Cuando hablo de desconectarnos para prevenir la fatiga digital, no pretendo demonizar el entorno digital, si no darle un respiro a nuestra mente de manera regular para contribuir a nuestro bienestar personal.
Algunas ideas que nos puedan ayudar en esto podrían ser:
Establezcamos días o tardes sin tecnología digital y dediquemos el tiempo a hacer algo que realmente nos guste o que teníamos pendiente.
Utilicemos herramientas de bienestar digital, como por ejemplo los temporizadores que ya vienen incluidos en muchas aplicaciones y, muy importante, una vez que ese temporizador salte, hagamos una pausa digital.
Creemos una rutina nocturna sin pantallas, manteniendo los dispositivos fuera de nuestro dormitorio para favorecer un sueño reparador.
También en el entorno digital, aprende a decir “no”
Se habla mucho de lo importante que es, en las relaciones interpersonales, saber decir que “no”. En el
entorno digital sin embargo, parece que a menudo no lo tengamos tan claro. De hecho, el entorno digital
nos puede generar fácilmente la sensación de que debemos estar siempre disponibles. Aprender a decir
que no a reuniones online innecesarias o a la presión de tener que estar publicando constantemente en
redes sociales es un acto de auto-cuidado.
Digital si, pero sano. Escucha a tu cuerpo
Nuestro cuerpo suele darnos señales claras que debemos aprender a escuchar. Un amago de dolor de
cabeza, tensión muscular, ojos secos o incluso problemas para concentrarnos son indicadores bastante
claros de que ha llegado el momento de hacer una pausa. Debemos aprender a escuchar esas señales y
darles la atención que merecen.
Redefine el éxito digital
En un mundo digital, en el que los “likes”, el tráfico y el número de seguidores parecen ser los indicadores del éxito, es importante que recordemos que no todo se mide en cifras. Definamos nuestras metas digitales personales y para ello hagámonos las siguientes preguntas:
¿El contenido que estoy creando me gusta y me parece valioso? ¿Me siento orgulloso de lo que comparto? Redefinir nuestras prioridades, nos ayuda a evitar caer en el agotamiento por perseguir una validación externa.
Conclusión: Tu bienestar es lo primero
Digital si, pero sano, mantén el equilibrio entre la vida digital y tú bienestar es un artículo de nuestra colaboradora de A Cup of Floosy.
El mundo digital nos ofrece infinitas posibilidades, pero no debemos olvidar que nuestras salud física y
emocional siempre debe ser nuestra prioridad por encima de nuestra vida digital. Encontrar un equilibrio
saludable entre la vida digital y el bienestar personal no sólo es posible, es saludable e importante.
Clave para ese equilibrio es que seamos conscientes de nuestros hábitos y que tomemos medidas enfocadas a
protegernos del desgaste digital.
Ahora es tu turno! Cuéntanos en comentarios: ¿Qué estrategias utilizas para desconectarte y cuidar de ti
mismo en un mundo tan conectado?
Agradecimientos y algunas cosas que puedes hacer para colaborar con este Blog
🙏 Gracias a Pixabay por las imágenes.
👀💬 Tus comentarios son muy apreciados, no dudes en escribirnos cualquier opinión, esto ayuda a mejorar el contenido que ofrezco.


Buen artículo, Diana. Creo que muchas veces ni nos damos cuenta de lo enganchados que estamos hasta que paramos un poco. Lo de establecer momentos sin pantallas me parece clave, aunque a veces cueste más de lo que uno cree. En mi caso, el móvil casi ni lo toco, pero sí noto cómo la sobreexposición a pantallas en general pasa factura. Desconectar no debería ser un lujo, sino algo normal en el día a día. ¡Buen tema para reflexionar!
Gracias Tarkion, por tu comentario y disculpa la tardanza en reaccionar a el. Me temo que estos días he tenido que hacer mía la esencia de lo que expongo en el post, darme unos días de desconexión digital 😉 … pero ya estoy de vuelta.
Tienes mucha razón, hablar sobre lo importe que es establecer momentos sin pantallas es mucho más fácil que llevarlo a cabo, muchas veces creo que incluso no somos conscientes de que ya tenemos el teléfono en la mano otra vez. Se ha vuelto demasiado frecuente para mi gusto ver por ejemplo, parejas tomándose un café en una terraza, sin hablarse mientras cada uno «entretenido» con esa pantalla. Personas que aunque estén hablando contigo están mandando mensajes dejándote con la duda sobre si están realmente «aquí», en la conversación (que no lo están) o gente caminando por la calle con la cabeza gacha, pendientes de sus smartphones y a punto de tropezar. Debe ser que soy de una generación anterior, pero son cosas que no me gustan en absoluto. Y si mi post consigue hacer reflexionar aunque sólo sea a un lector, ¡Objetivo conseguido!
Lo que hago es desconectar de lo digital por las mañanas y dejarlo para las tardes. Saludos